Esta es la verdadera razón detrás de esos terribles sofocos

¿Estás destinada a tener sofocos durante la menopausia? Un nuevo estudio sugiere que hay una manera simple de saberlo.

Si alguna vez se ha preguntado si tendrá sofocos cuando haga la transición a la menopausia, su madre y su abuela pueden tener la respuesta.






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En un nuevo estudio, investigadores de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA examinaron datos de más de 17,000 mujeres de 50 a 79 años en todo el país y descubrieron que existe una variación genética que aumenta la probabilidad de experimentar sofocos durante la perimenopausia. Presumimos que la variación en los genes podría estar relacionada con un mayor riesgo de tener sofocos o sudores nocturnos, dijo el autor principal del estudio Carolyn J. Crandell, MD, a medpagetoday.com sobre el estudio, que fue publicado en Menopausia, Revista de la Sociedad Norteamericana de Menopausia. Ningún estudio previo había examinado todo el código genético humano para determinar las asociaciones entre las variaciones genéticas y el riesgo de tener sofocos o sudores nocturnos.

El estudio vincula un mayor riesgo de síntomas motores vasculares, como sofocos y sudores nocturnos, con una variación ubicada en el cromosoma cuatro.

Crandell advierte que se necesita más investigación para confirmar los resultados, pero una vez confirmada, sin embargo, la información podría tener implicaciones increíbles para el tratamiento. Creemos que una mejor comprensión de la biología involucrada en los sofocos podría conducir a nuevas terapias nuevas en el futuro, dijo Crandell.

Los sofocos se describen típicamente como una sensación de calor intenso y repentino, y pueden ir acompañados de una cara sonrojada y sudoración. Según WebMD.com, más de dos tercios de las mujeres experimentan sofocos durante el tiempo justo antes y durante la menopausia, aunque se desconoce exactamente qué causa los sofocos.

Los tratamientos para los síntomas relacionados con la menopausia van desde la terapia hormonal hasta los tratamientos de medicina complementaria como la acupuntura. Aunque la terapia hormonal se considera actualmente el tratamiento más efectivo, otros medicamentos recetados como Paxil, Prozac, Clonidina y Gabapentina también se usan para reducir la frecuencia de los episodios de sofocos. Las opciones de tratamiento sin medicamentos incluyen evitar desencadenantes comunes como la cafeína, el alcohol, los ambientes cálidos, el humo del cigarrillo y los alimentos picantes.

Las mujeres que sufren estas olas de calor personales pueden prepararse para las sensaciones repentinas de sentirse enrojecidas vistiéndose en capas que se pueden quitar fácilmente para enfriarse, tomando baños o duchas calientes en lugar de calientes por la noche en lugar de por la mañana, y haciendo ejercicio a diario.


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Este estudio es un paso importante para descubrir no solo lo que causa este síntoma particularmente doloroso de la menopausia, sino la mejor forma de tratarlo y prevenirlo.